TÚ eres el que forma los montes, y crea
el viento,
y anuncia al hombre su pensamiento.
TÚ eres el que cambia nuestro desierto
en Paraíso
y nuestra soledad en un Jardín de Delicias.
TÚ eres el Creador de las Pléyades y de
Orión,
el que convierte la oscuridad en luz
y cambia la tempestad en suave brisa.
TÚ eres EMANUEL – Dios con nosotros y
por nosotros,
un Dios lleno de gracia, de amor y de
misericordia.
TÚ eres Padre de la Eternidad,
Admirable, Consejero, Dios Fuerte y Príncipe
de Paz.
TÚ eres el Nuevo Pacto,
el deseado y la Luz de las naciones.
TÚ eres el Salvador, el Redentor,
El Libertador, el Sanador y el Proveedor.
TÚ eres Fuego de fundidor y Jabón de
lavadores.
TÚ eres el Sol de Justicia, la estrella
resplandeciente de la mañana.
TÚ eres El Primero y el Último,
el Alfa y la Omega, El Principio y el Fin,
el que es y que era y que ha de venir, el
Todopoderoso.
TÚ eres el testigo fiel, el primogénito
de los muertos y
el soberano de los reyes de la tierra.
TÚ eres el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo.
TÚ eres amigo de los pecadores,
defensor
de las viudas, padre de los huérfanos,
consuelo de los afligidos, refugio de
los extranjeros,
el camino del perdido y la luz de los ciegos.
TÚ eres nuestra Ciudad de Refugio.
TÚ eres el más hermoso de los hijos de
los hombres,
la Gracia se derramó en tus labios.
TÚ eres la verdad que nos libera,
el agua que nos quita la sed y el pan que nos
da vida.
TÚ eres el camino en el desierto,
la sombra en el calor y corrientes de agua en
la soledad.
TÚ eres nuestra Paz en la tormenta,
nuestra confianza en la necesidad y nuestro
consuelo en la aflicción.
TÚ eres la fortaleza de los pobres,
la fuerza de los débiles y la esperanza de
los desamparados.
TÚ eres nuestro Escudo y la Roca de
nuestra Salvación.
TÚ eres el Árbol de la Vida.
TÚ eres el Cordero que nos pastorea y
apacienta con justicia.
TÚ buscas a las ovejas perdidas, sanas a
las heridas,
fortaleces a las débiles y llevas en tu pecho
a los corderos.
TÚ nos defiendes de los ladrones y
salteadores
Y tapas la boca de los lobos.
TÚ nos haces descansar en lugares de
delicados pastos,
nos pastoreas junto a aguas de reposo y confortas
nuestra alma.
TÚ nos llevas a la Casa del banquete,
preparas una mesa delante de nosotros,
nuestra copa está rebosando y tu fruto es
dulce a nuestro paladar.
TÚ unges nuestra cabeza con aceite,
nos guías por sendas de justicia
y nos diriges por caminos de rectitud.
Cuando TÚ hablas, nacen las flores.
Cuando TÚ hablas, la tierra tiembla y
las rocas se parten.
Cuando TÚ hablas, la tormenta
enmudece.
Cuando TÚ hablas, el agua se convierte
en vino.
Cuando TÚ hablas, los religiosos se
escandalizan y son avergonzados.
Cuando TÚ hablas, los niños son
bendecidos.
Cuando TÚ hablas, el pecador halla
misericordia y perdón.
Cuando TÚ hablas, el cansado encuentra
reposo.
Cuando TÚ hablas, el enfermo recibe
sanidad.
Cuando TÚ hablas, el preso es
liberado.
Cuando TÚ hablas, el débil es
fortalecido.
Cuando TÚ hablas, el hambriento es
saciado.
Cuando TÚ hablas, el pobre es
enriquecido.
Cuando TÚ hablas, el refugiado
encuentra un hogar.
Cuando TÚ hablas, el Funeral se
convierte en una Fiesta.
Cuando TÚ hablas, habla el Amor, habla
la fe, habla la verdad, habla la misericordia.
Tus Palabras, Jesús,
son Espíritu y son Vida . . .
y tu bandera sobre
nosotros es AMOR.
¡Oh Jesús! ¡Cuánto
nos amas!